La Delgada Línea del Silencio

Confucio

 

El Silencio es un amigo que jamás traiciona” Confucio.

Cuando imparto el curso de Técnicas de Negociación profundizo en el aspecto del silencio desde el punto de vista de “arma” útil para conseguir la mayor cantidad de información posible de nuestro interlocutor lo que nos posiciona en ventaja sobre él (sin olvidar, por supuesto, la relación ganador-ganador).

En este caso abordo el tema desde la perspectiva del Coaching y entendiendo por Silencio todo aquello que no es “ruido” o lo que es lo mismo, todo aquello que no interfiere en nuestra concentración y escucha activa.

Parte esencial de un Proceso de Coaching es la atención que debe prestar el Coach al Coachee, de forma activa y objetiva, hecho que no siempre es fácil de conseguir pues somos personas y por tanto receptores por medio de nuestros sentidos y generadores de ideas y pensamientos.

Es por ello que hablo de La Delgada Línea del Silencio para exponer la facilidad con la que los “ruidos”, tanto internos como externos, pueden interferir en nuestra comunicación y finalmente romper el flujo objetivo de conocimiento.

Algunos compañeros practican técnicas de meditación y/o relajación antes de cada sesión con el fin de afrontarlas de la forma más serena posible, en mi caso me resulta útil la música, hacer un sudoku o simplemente garabatear para despejar la mente.

¿Con qué “ruidos” podemos encontrarnos los Coach durante una sesión?

Seguro que la lista que os propongo puede ser ampliada y os animo a participar y proponer vuestros comentarios, por mi parte apunto algunos que me parecen de especial relevancia.

Prejuzgar la Situación: Nos genera una imagen distorsionada.

Extrapolar las Vivencias Propias: Puede llevarnos al Mentoring y/o coartar la decisión del Coachee.

Interpretar Comentarios: Pasamos la información recibida por nuestro filtro y modificamos la realidad.

Falta de Concentración: Perdemos el detalle.

Mala Gestión del Tiempo de las Sesiones: Provoca ansiedad y genera problemas de profundización.

Pérdida del Foco del Asunto: Se pierden los objetivos.

Ambiente Físico Inapropiado (Entorno): Afecta a nuestro estado de ánimo.

Mal Estado de Ánimo: Se ve reflejado en nuestra actitud.

Falta de Preparación (incluido Conocimiento y Formación): Conduce al fracaso.

Falta de Sintonia entre Coach y Coachee: Rompe el fundamento del Coaching.

Estos diez ejemplos nos demuestran que “ruido” puede ser cualquier acción que interfiera en la escucha activa y por tanto refuerza lo ya sabido de que el Compromiso del Coach (y del Coachee), para afrontar un proceso de Coaching, debe ser total y no vale sólo con “ponerle ganas” si no que debe entenderse que el Coaching es una herramienta seria que debe ser gestionada con profesionalidad por profesionales que mediante el conocimiento, la preparación y la experiencia consiguen transformar La Delgada Línea del Silencio en una Gruesa Autopista de Comunicación.

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